Tarta de requesón y limón


Últimamente, no sé por qué, tengo mono de tarta de queso a todas horas ¡y eso que hace unos pocos años ni me gustaba! Sin embargo, ahora se ha convertido en mi postre favorito... o casi, que la elección es condenadamente difícil.


La que más me gusta, la verdad, es la que suelo hacer habitualmente, pero como esta tarta de queso tiene que cuajar durante varias horas en el frigorífico y estaba con uno de esos ataques de ansiedad que dan de vez en cuando en periodo de examenes, me decanté por una receta más rápida y sencilla: esta deliciosa tarta de requesón y limón.

El estilo es muy similar al de la quesada pasiega pero algo más ligera, en parte por no llevar harina, y en parte también por el toque a limón, que siempre ayuda a hacer más livianas las recetas.

¡Por cierto! ¿La miel de las fotos? De Ucrania, del abuelo de Victor ;D

Con esta receta queda garantizado un resultado estupendo con muy poquito trabajo. ¡Vamos a ello!


Ingredientes:



- 500 gr de requesón

- 400 ml de nata para montar

- 5 huevos L

- 160 gr de azúcar

- 1 cucharadita de azúcar avainillado

- 50 gr de mantequilla

- La ralladura de un limón grande


Elaboración:



Empezamos por derretir la mantequilla en el microondas. Después la mezclamos con el resto de los ingredientes (todos) y batimos bien, hasta que no queden grumos.

Vertemos la masa en un molde previamente engrasado e introducimos la tarta en el horno precalentado a 190 ºC durante 1 h y 10-20 min. La dejamos enfriar completamente en el frigorífico y ¡listo!

Fácil, ¿eh?

Pequeños consejos:



Para empezar, si usáis un molde desmoldable, aseguraos de que cierra bastante bien, pues al no quedar la masa demasiado densa puede empezar a colarse por los bordes (si queréis ver lo que pasa no tenéis más que echar un vistazo a la entrada de la quesada pasiega).

Y a la hora de hornear, el tiempo es bastante orientativo, pues depende del horno y del diámetro del molde que hayamos usado. En cualquier caso, haced la prueba del palillo y en cuanto salga limpio estará listo. Eso sí, tened en cuenta que este tipo de tartas parece que no están del todo hechas al sacarlas del horno, pero es que tienen que enfriarse bien para que queden bien asentadas.


Al gusto:


La ralladura de limón no es imprescindible, de modo que podéis sustituirla por cualquier otro aroma como la naranja, canela...

Y para acompañar: mermelada, miel, nata montada... como más os guste.


Catástrofe de hoy:


¡Me temo que nada!


Fotos para abrir boca:





Brochetas de rape con langostinos


I'm back! Tengo la impresión de que últimamente lo único que digo es que he vuelto, pero... me temo que hay prioridades, y estudiar pues es una de ellas. Ojo, que echo muchísimo de menos escribir y... cocinar, que no sé ni cómo he podido sobrevivir estas últimas semanas; menos mal que tenía algunas recetas preparadas desde verano para poder contaros, porque aunque ya he vuelto a la rutina ha costado un poquito arrancar, la verdad.



Tenía muchísimas ganas de compartir estas brochetas de rape con langostinos con todos vosotros pero... Porque ¿cuándo las preparé...? ¡Anda que no hace! Creo que fue hacia finales de julio, que claro, había que aprovechar que estaba en casita con mis padres (y en Santoña) para comprar rape, porque con el precio que suele tener por los Madriles... no, gracias.

Es un plato que siempre pedíamos mi madre y yo cuando íbamos a comer al Conde de Álava, en Vitoria (que por cierto recomiendo) y al que le estaba yo dando vueltas casi desde la primera vez que lo probamos, pero visto lo visto, me ha costado decidirme. Eso sí, después de esta primera vez, llegamos a la conclusión de que había que prepararlo bastante más a menudo.

Ya sé que el rape no es apto para todos los bolsillos, pero oye, en alguna ocasión que lo merezca ¿por qué no? Es muy fácil y rápido de hacer, y como no podría ser de otra manera, tiene una presencia... ¡Vamos a ello!

Ingredientes (para 4):


- 1 cola de rape de 1/2 kg

- 16 langostinos hermosos

- 2 patatas grandes

- 2 tomates

- 4 dientes de ajo

- Aceite de oliva virgen

- Perejil

- Sal

Elaboración:


Para hacer las patatas:



Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas de 1/2 cm de grosor y las freímos en abundante aceite, ya caliente. Cuando estén doraditas y bien hechas por dentro (habrá que ir probando de vez en cuando) las sacamos, las escurrimos en papel absorbente y les echamos sal.

Para hacer el rape y los langostinos:

Mientras se fríen las patatas, cortamos el rape en 12 cubos grandecicos, pelamos los langostinos y montamos las brochetas intercalándolos. Serán 3 cubos de rape y 4 langostinos por persona, y empezaremos y acabaremos las brochetas con los langostinos.

(langostino-rape-langostino-rape-langostino-rape-langostino)

Después las colocamos sobre una plancha bien caliente con un poco de aceite. Tardarán entre 5-10 minutos, dependiendo del grosor de las piezas y de lo bien que hacen contacto con la plancha, especialmente los langostinos.

Para hacer el ajo:

Un poco antes de tener listas las brochetas, cortamos los dientes de ajo en láminas y los doramos en unas 6 cucharadas de aceite, con cuidado de que no se quemen.

Para hacer los tomates:

También un poco antes de que estén hechas las brochetas, lavamos los tomates, los cortamos por la mitad (horizontalmente), y los hacemos en la plancha, un par de minutos por cada lado, después los espolvoreamos con sal y perejil.

Para emplatar:

Colocamos cada brocheta en un plato donde quepa entera, le echamos una pizca de sal y la espolvoreamos con perejil. Después la regamos con un poco de aceite con ajos, colocamos unas pocas patatas a un lado, medio tomate al otro y ¡listo!

Pequeños consejos:


Para que el rape y los langostinos se hagan de manera uniforme y sin que se pasen, una buena idea sería hacerlos por separado en la plancha y luego montar las brochetas.

En cuanto al tomate, podéis ponerlo desde el principio junto con el pescado, dependiendo de lo hecho que os guste.

Y en lo que a los ajos se refiere, tenéis dos opciones, o bien hacerlos en la sartén, a la antigua usanza, o en el microondas. Para hacerlos de la segunda manera, los colocáis junto con el aceite en un recipiente refractario (yo uso las jarritas éstas de Pyrex) y los hacéis un para de minutos a máxima potencia, después lo vais poniendo de medio en medio minuto hasta que cojan un colorcillo dorado. Es bastante más cómodo, y como no saltan no hace falta taparlos.

Al gusto:


Las patatas podéis ponerlas fritas en rodajas, como he hecho yo, en cubos, cocerlas, hacerlas puré e incluso colocar una patata asada al horno en cada plato, eso como prefiráis o según el tiempo de que dispongáis.

Y los tomates, pueden se unos cherry bien salteaditos en una sartén con un poco de aceite.

Catástrofe de hoy:


Que yo habría preferido hacer las patatas asadas, pero claro, una se entretiene en la hora del vermouth (yo soy más de caña, la verdad) y luego claro, con el hambre con que llegas a casa hay pocas ganas de esperar a que las patatas se hagan al horno. Ojo, que no es mejor ni peor, sólo una cuestión de apetencias.

Fotos para abrir boca:


Muffins de yogur y piña


¡Vamos con otra de muffins! De hecho, otra de muffins de fruta, pero vamos a variar un poco. Hoy toca muffins de piña rellenos de crema de yogur. Saben a verano: la ligera acidez y frescura de la piña con el yogur... verano.





Como siempre, otra receta muy fácil de hacer y con un resultado más que estupendo. Son ligeros, frescos, no empalagan... y entran a cualquier hora, de hecho los he estado comiendo para desayunar, de postre, para merendar... sólo me ha faltado levantarme en mitad de la noche para comerme otro (lo sé, tengo un problema).


Si estáis un poco vagos no tenéis ni por qué rellenarlos, pero el contraste entre la piña y el yogur es espectacular, siempre que no te pases con el azúcar del yogur, claro, pues es como el helado del brownie, que aunque el brownie sólo está delicioso, el helado siempre ayuda a comer más; pues el yogur hace algo parecido.

Bueno, ¡al tema, que lo que interesa es la receta!

Ingredientes (para 10 muffins):


Para el muffin de piña:

- 100 ml de aceite de girasol

- 2 huevos L

- 350 gr de harina

- 180 gr de azúcar

- 250 ml de yogur griego sin azúcar

- 250 gr de piña (natural o en almíbar)

- 2 cucharaditas de levadura (pequeñas)

- Una pizca de sal

ingredientes muffins de piña


Para el relleno:

- 1 yogur griego sin azúcar

- 1 cucharadita de azúcar avainillado

- 3 cucharaditas de azúcar glass


Elaboración:


Para hacer los muffins:
Batimos los huevos con el azúcar y la pizca de sal hasta tener una mezcla espumosa. Después añadimos el aceite, batimos, luego el yogur y volvemos a batir.


Tamizamos la harina y la levadura y las incorporamos realizando movimientos envolventes con la ayuda de una espátula. Por último agregamos la piña cortada en daditos pequeños y mezclamos para repartirla de forma homogénea.

Llenamos con la masa de los muffins las moldes hasta las 3/4 partes (o casi hasta arriba si usáis los moldes especiales para muffins de papel) y los horneamos a 190ºC durante 22-24 minutos, o hasta que hayan crecido bien y estén algo doraditos.


Los sacamos del horno y dejamos que se enfríen sobre una rejilla.

Para hacer el relleno:
Batimos bien el yogur a temperatura ambiente con el azúcar glass y el avainillado.

Para montar los muffins:
Hacemos un agujero casi hasta el fondo en el centro de cada muffin, ya fríos, con la ayuda de un descorazonador y reservamos las "tapas". 


Entonces los rellenamos con el yogur y los volvemos a cubrir con la parte de arriba de las "tapas" reservadas (ya, yo tampoco aguanto y me como siempre lo que sobra, que, ojo, no es poco si has hecho una docena de muffins) y ¡listo!


Pequeños consejos:


Lo primero es que por lo general, los trozos de fruta suelen acabar flotando en la masa o hundiéndose, y con la piña ocurre esto último. Para evitarlo hay que enharinar un poco la fruta.


Lo que yo suelo hacer es mezclar casi toda la harina con la masa, entonces, tamizo un poco más, echo los trozos de piña y por último lo que queda de la harina (debe ser poco), y mezclo hasta que queda bien repartida. Así evitamos también que se cree una gruesa costra de harina cruda sobre los trozos de fruta en los muffins una vez horneados.

Lo segundo es que como bien sabéis (pero por si acaso lo recuerdo), tanto la temperatura del horno como el tiempo de horneado son orientativos, pues dependen en gran medida del horno y de la cantidad a hornear, así que ¡a vigilar de vez en cuando!


Y es muy importante que no los manipuléis estando calientes, pues se os pueden desmoronar por completo e incluso llegar a  bajarse.

Por último, debéis tener en cuenta que al tener yogur, como mucho deberéis tenerlos un día fuera del frigorífico, pasado ese tiempo lo mejor es que los refrigeréis. E incluso si ya sabéis que no se van a comer el mismo día, hacedlo directamente.


Al gusto:


Podéis utilizar esta misma receta con un montón de frutas, pero hay que tener en cuenta que dependiendo de la cantidad de agua que suelten las frutas debe añadirse o quitarse harina. En este caso hay que utilizar bastante, pues la piña es en su mayor parte agua (y más aún si es de lata por lo general), pero si los hicieseis de plátano tendríais que usar bastante menos, de modo que la masa no quede excesivamente densa y pueda fluir, no con facilidad pero que al menos fluya algo.


Para el relleno también podríais usar yogures de sabores, pero me decantaría por el más tradicional, el de limón o cómo no, el de piña. Los demás... sería una mezcla de sabores un tanto extraña.


Catástrofe de hoy:


Iba a decorarlos con un poco de azúcar mezclado con agua, igual que se hace con el roscón de reyes, pero se me ha olvidado, lo he puesto estando ya horneados y los he metido un poquito más, de modo que... no se ha pegado.

Y lo más gordo: ni se me había pasado por la cabeza que este tipo de muffins (con yogur o cualquier otra crema a base de leche o huevo) con el calor que está haciendo por los Madriles podrían ponerse malos tan rápido. ¿Que con qué me refiero a malos? Pues básicamente a que me llevé uno para el descanso de un concierto en el Teatro Real, y después de habérmelo comido casi todo, miro el muffin y veo ¡moho! no mucho, ¡pero le estaba empezando a salir moho! Obviamente lo tiré, y por suerte al día siguiente no tuve que lamentar nada. ¡De todo se aprende! Aunque mejor por las buenas que por las malas.

Bueno, y como podéis ver en las fotos... están un poco pochos, pero precisamente es por eso que os he explicado de todo el agua que sueltan algunas frutas.


Fotos para abrir boca: 




Quiché de cebolla y calabacín caramelizados con queso de cabra


¡Por fin! ¡Después de 2 meses sin Internet! (El móvil no cuenta...) Primero en el pueblo, luego Moldavia (os tengo que contar la experiencia, que he comido tartas hasta hartarme), otra vez al pueblo y... vuelta a las obligaciones; sí, sí, septiembre no perdona, al menos a mí no, así que tampoco esperéis mucha actividad en las próximas semanas. Ojo, que por preferir prefiero cocinar y escribir a estudiar, pero hay prioridades, lo entendéis, ¿no? Bueno, vamos a dejarnos de rollos y a por la quiché.



Una vez a la semana Victor suele quedar para comer con unos amigos y si el tiempo acompaña van al parque, de modo que cuando yo me apunto, suelo procurar preparar algo cómodo de comer tirados en el suelo, y si es sin cubiertos mejor. Así que la última vez que nos vimos se me ocurrió preparar esta sencilla quiché de cebolla y calabacín caramelizados con queso de cabra. Se tarda casi más en leer el título de la entrada que en preparar la receta.

Es un plato estupendo y cómodo para esas escapadas al campo de domingo o para variar un poco y sustituir las típicas pizzas en las tardes con amigos por unas quichés, pues pueden hacerse de un montón de cosas: la típica Lorraine de bacon y queso, de verduras, de atún, de pollo... Vamos, de todo aquello que se os pueda ocurrir.


Ingredientes:


- 1 plancha de hojaldre o masa quebrada

- 3 cebollas pequeñas o 2 medianas

- 1/2 calabacín

- 1/2 barra de queso de cabra

- 3 huevos L

- 200 ml de leche

- Aceite de oliva virgen

- 2 cucharadas de azúcar

- 2 cucharadas de vinagre de Módena

- Perejil

- Sal

Elaboración:



Ponemos a calentar una cazuela baja con un poco de aceite de oliva y cuando ha cogido calor añadimos las cebollas y el calabacín cortados en juliana y una pizca de sal. A los 5 minutos bajamos el fuego y pasados otros 15 minutos, cuando estén blanditos y se haya reducido algo el volumen agregamos el azúcar y el vinagre de Módena, removemos y dejamos que se hagan unos 10-15 minutos más a fuego muy lento. Apartamos la cazuela del fuego y dejamos que temple.



Batimos los huevos con la leche y media cucharadita de sal, e incorporamos la cebolla y el calabacín caramelizados ya templados.Forramos un molde engrasado con la plancha de hojaldre o masa quebrada, según hayamos elegido y vertemos la mezcla anterior. Repartimos ahora  el queso de cabra cortado en rodajas de 1/2-1 cm de grosor por encima y espolvoreamos con abundante perejil.



Horneamos nuestra quiché a 190ºC durante 30-40 minutos, o hasta que esté cuajada. Para comprobarlo introducimos un palillo en el centro y si sale limpio es que está lista. La sacamos del horno, la cortamos y ¡listo!



Pequeños consejos:


Cuando queremos caramelizar algo, lo ideal es tenerlo a fuego muy lento durante el mayor tiempo posible. De esta forma, dependiendo del ingrediente a caramelizar, puede no ser necesario el azúcar, como es el caso de la cebolla caramelizada. Pero como solemos andar con prisas, la que os he propuesto es una solución muy adecuada.

Por otro lado, si os digo que la cebolla y el calabacín tienen que estar templados, es porque si los agregamos demasiado calientes a la mezcla de leche y huevos, podrían hacer que estos últimos cuajaran.



Y por último, si el hojaldre empieza a coger demasiado color y aún queda bastante tiempo para que cuaje, lo cubrís con una hoja de papel de aluminio y arreglado.


Al gusto:


Yo no lo he hecho porque no me va demasiado, pero algo que le habría ido estupendamente a la quiché habría sido un poco de queso azul, aunque no demasiado, pues su fuerte sabor mataría el de la cebolla caramelizada.

Y aunque no os guste el calabacín ¡no lo quitéis! Al caramelizarlo cambia muchísimo el sabor y a menos que os lo dijeran ni siquiera sabríais que está ahí, pero aporta mucha jugosidad.

Y mi última sugerencia es cómo servir la quiché: tal cuál, si nada más ya está deliciosa, pero dos buenas opciones para acompañarla son o bien una chorretada de crema balsámica de Módena, o bien una buena salsa pesto, si es casera mejor (ya os enseñaré ;D).


Catástrofe de hoy:


Como a estas alturas ya es "catástrofe de hace 2 meses" ni me acuerdo. Entre las fotos no he visto nada raro, así que imagino que no.


Fotos para abrir boca:






Pastel tártaro de pollo: receta ganadora del concurso de recetas alhorno de Canal Cocina


¡No puedo creer que haya ganado el concurso de Canal Cocina! Y me acuerdo de Victor diciéndome: " que no se te olvide subir la receta, no sea que perdamos el horno por eso". ¡Qué fe! Y yo pensando: " pero si no voy a ganar, qué más da". Pero puesto que tenía el vídeo listo desde hacía unos días, pues oye, no iba a dejar pasar la oportunidad. Ya había subido un par de recetas: 'Manzanas asadas rellenas' y 'Lubina crujiente con verduras al horno', pero del 'Pastel tártaro de pollo', que es la única receta que tenía vídeo,  me acordé a última hora, la verdad, ¡y menos mal! :D




Aunque lo mejor de todo es que si normalmente tardan cerca de un mes en sacar los resultados de los concursos, para éste tardaron ¡dos meses! Claro, y yo intrigada, pero mira por dónde, ayer me llegó el e-mail comunicándome que había ganado, y no me lo podía creer, ¡un horno!

Bueno, euforia aparte, como muchos sabréis Victor es moldavo (os dejo unos minutos para buscarlo en el mapa ;D), de modo que durante los últimos años me he visto un tanto involucrada en el tema de la gastronomía del este, y es que es una gozada que al probar la comida diga: 'el sabor me recuerda a cuando...' Para bien, claro.



Bueno, pues, hace dos cumpleaños me regaló un libro de gastronomía rusa, ucraniana... y tengo desde entonces unas cuantas páginas marcadas con pequeños post its con las recetas que más me llamaron la atención, y una de ellas fue un pastel tártaro que consistía en masa como de empanada rellena de carne picada de ternera y patata. Sin embargo, como no me apetecía algo tan consistente, cambié el relleno por éste de verduras, champis y pollo, muuucho más ligero.

¿Lo más importante? Una cantidad generosa de eneldo y perejil, y si son frescos (los míos son de mi humilde terracita) aún mejor.


Ingredientes:


Para la masa:

- 400 gr de harina

- 150 gr de mantequilla

- 1 yogur griego

- 1 huevo L

- 50 ml de aceite de oliva virgen

- 20 ml de vinagre de vino

- 2/3 de cucharaditas de sal



Para el relleno:

- 500 gr de pollo (pechugas)

- 200 gr de setas

- 400 gr de champiñones

- 125 gr de bacon

- 1 cebolleta

- 1 puerro

- 1 ramillete de perejil y eneldo

- 3 cucharaditas de sal

- Aceite de oliva virgen


Elaboración:


Para hacer la masa:

Batimos la mantequilla en pomada con el huevo, el yogur, el aceite y el vinagre, en ese orden. Entre ingrediente e ingrediente batimos hasta que quede bien integrado.

Añadimos la sal y luego la harina tamizada poco a poco. Mezclamos con ayuda de una espátula y cuando empiece a coger consistencia pasamos a amasar con las manos. Añadiremos la harina justa y necesaria para que no se nos quede pegada, ni más ni menos. La envolvemos en papel film y la metemos en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

Para hacer el relleno:

Lavamos el puerro, las setas y los champiñones.

Picamos toscamente la cebolleta, el puerro, las setas, los champiñones y el bacon. El pollo lo cortamos en dados. Picamos finamente el eneldo y el perejil y mezclamos con el resto de los ingredientes. Añadimos la sal y el aceite y mezclamos de nuevo.

Para hacer el pastel tártaro:

Engrasamos el molde con aceite . Éste no debe ser demasiado ancho ni demasiado bajo.

Enharinamos una superficie limpia, aplastamos un poco la bola de masa y la estiramos con un rodillo hasta quedar bien fina pero sin que corra el riesgo de romperse. Forramos con ella el molde, de modo que quede bien centrada y sobresalga lo suficiente por los bordes como para luego cubrir el relleno.

Vertemos el relleno de pollo y verduras y lo cubrimos con la masa que sobresale, dejando un agujero en medio para que pueda evaporarse el líquido que sueltan las verduras, lo horneamos a 190ºC durante 1 hora y media y ¡listo!


Pequeños consejos:


Ya sabéis, como siempre, cuidado con que la mantequilla no se derrita demasiado, pues hará falta mucha más harina y la masa quedará algo más seca: tiene que estar blandita.

Luego, al estirarla hacedlo con cuidado para que no se rompa y queden agujeros. En caso de que pasara, si no son muy descarados y no tenéis ganas de volver a amasar y estirar, podéis colocar la masa en el molde y luego parchear los huecos con un poco de masa sobrante. Eso sí, pegadla bien para que no se escape el jugo del relleno por ahí.

Tened también en cuenta que el relleno mermará, de modo que lo mejor es presionar la masa con la que lo cubramos sin miedo.


Al gusto:


¡No eliminéis el eneldo, por favor! Para mí (y para Victor también) es casi lo mejor de esta receta, pues es lo que hace que su sabor recuerde a la gastronomía del este.

Además, si lo acompañáis de nata agria bien fría o en su defecto de crème fraîche, aún mejor. El contraste es sublime, os lo aseguro.


Catástrofe de hoy:


No es una catástrofe, pero soy leeeennnta, leeeennnta, leeeennnta picando, como podréis comprobar si veis el vídeo.


Fotos para abrir boca:






Falsos burritos de chicharro


Fui a la pescadería con idea de coger una lubina o dorada para hacer al horno, pero cuando vi el desorbitado precio que tenían, eché un vistazo al resto del género y me decanté por un pescado de temporada: el chicharro, aunque algunos los conoceréis como jurel. Es mucho más barato y además, es cuando mejor está.

Falsas fajitas de jurel por dentro con vinagreta


Se trata de un pescado azul de agua salada muy utilizado en el norte, para ser más exactos en mi tierra, el País Vasco y en las Canarias, que por algo se les llama chicharreros a los tinerfeños.


Como bien sabéis, es fundamental la ingesta de ácidos grasos omega-3 para el buen funcionamiento del organismo y más concretamente del corazón, y es por esto que a pesar de ser algo más calórico que el blanco, sigue siendo fundamental el consumo de pescado azul, incluso en dietas de adelgazamiento. Así que ya sabéis, ¡no prescindáis del él!


Y no tiene por qué ser aburrido comer pescado, siempre al horno o a la plancha, pues como veis, se pueden hacer un montón de cosas con él, como estas falsos burritos.



Ingredientes (para 4 fajitas):


Para los falsos burritos:Ingredientes para hacer falsas fajitas de chicharro

- 1 chicharro de 400 gr

- 4 huevos L

- 8 pimientos del piquillo enteros

- Aceite de oliva virgen

- Sal

Para la vinagreta:

Ingredientes para la vinagreta de las falsas fajitas de chicharro- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

- 1 diente de ajo pequeño

- 1 cucharada de perejil picado

- 1/2 limón pequeño

- Agua

- Sal

Elaboración:


Para hacer los falsos burritos de chicharro:Haciendo el chicharro a la plancha

Hacemos el chicharro a la plancha con un poco de aceite, ya sean los lomos, ya el pescado entero. Si está entero sacamos los lomos una vez hecho y reservamos. Dependerá del grosor, pero lo más probable es que los lomos no necesiten más un minuto por cada lado y el chicharro entero un poco más, unos 2-3 minutos.


Batimos los huevos por separado, echamos una pizca de sal y en una sartén pequeña con un poco de aceite hacemos una tortilla circular y fina con cada uno.


Calentando la falsa fajita de chicharro con piquillosCuando estén prácticamente hechas colocamos medio lomo (cortado de forma longitudinal, vamos, a lo largo) en el centro y dos pimientos del piquillo encima. Dejamos que se caliente el conjunto un minuto y cerramos el falso burrito juntando cada lado de la tortilla con un palillo en el centro.


Para hacer la vinagreta:

Ponemos en el vaso de la batidora todos los ingredientes (el medio limón exprimido) con un poco de agua y los trituramos bien. Añadimos más agua si queremos una vinagreta más líquida.Vinagreta de perejil y limón triturada


Para emplatar:

Colocamos el falso burrito (caliente) en el centro del plato,  salpicamos con la vinagreta por encima y ¡listo!



Pequeños consejos:


El pescado, como siempre os suelo decir, no debe hacerse en exceso y en esta ocasión aún menos, pues después vamos a volver a ponerlo en la sartén para calentarlo.


La tortilla igual, no hay que esperar a que está bien hecha, pues después, cuando montemos el falso burrito correremos el riesgo de que se quede seca.


A los pimientos, si son bastante gordos, igual no les viene mal un golpe de calor antes de montar el plato, pues puede que necesiten algo más de tiempo para calentarse que el pescado, y si lo dejamos más tiempo en la sartén se secarán tanto la tortilla como el chicharro.


Al hacer la vinagreta, al principio, no echéis mucha agua, ya añadiréis más si lo creéis necesario después.



Al gusto:


Este plato puede hacerse con cualquier otro pescado, pero ha de tener un sabor relativamente intenso para que no se vea camuflado por el de los pimientos del piquillo.


En cuanto a éstos, podemos pocharlos lentamente con un poco de ajo antes de usarlos, quedarán como caramelizados.


También podéis meterles alguna hoja de lechuga en medio.


En cuanto a la vinagreta, podéis sustituirla por alguna salsa: de tomate, de piquillos, de yogur... o por otro tipo de vinagreta, como ésta que hice de mostaza y limón para acompañar unos lomos de gallo a la plancha con tomatitos cherry. Y si la dieta es algo secundario... ¡mayonesa! Pero que sea casera, por favor.



Catástrofe de hoy:


Cuando fui a la pescadería lo cierto es que no había pensado lo que iba a hacer para cenar y le dije al pescatero que lo descamara y y limpiara, pero más tarde, cuando fui a preparar los falsos burritos de chicharro me arrepentí de no haberle pedido que me sacara los lomos, pero bueno. El problema es que se desmiga más si los sacas con el pescado ya cocinado, pero como no los necesitaba enteros tampoco pasaba nada.



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Muffins integrales de manzana y canela


Ya hice hace tiempo unos muffins de manzana y canela, pero no integrales, y además los rellené con compota de manzana, de vicio (y lo sé, lo sé, los tengo pendientes...). Pero hace nada me ha entrado la vena sana, más o menos, y me ha dado por hacer casi todo integral: magdalenas muesli, arroz integral, pan integral... y efectivamente, los muffins de manzana y canela integrales.


Muffins integrales de manzana y canela


La verdad es que teniendo en cuenta que la tarta que más me gusta es la de manzana con crema pastelera a la canela, mucho estaba tardando en hacer unos muffins con ese sabor, porque aunque ya había hecho cupcakes de manzana, sin canela no es lo mismo, no.


Interior de un muffin integral de manzana y canela


La semana pasada hicimos la compra en el rastro y tuvimos la mala suerte de que las manzanas se empezaron a poner algo pochas bastante rápido, así que tuve que hacer algo con ellas: quité las partes malas y si normalmente uso yogur para hacer los muffins, decidí sustituirlo por puré de manzana y trocear el resto. De esta forma se consigue un sabor y un aroma a manzana muchísimo más intenso.


¡Vamos con la receta!

Ingredientes (para 12 muffins):


- 4 manzanas grandesManzanas y puré de manzana para los muffins

- 1 limón

- 250 gr de harina integral

- 150 gr de harina refinada

- 200 gr de azúcar moreno

- 160 ml de aceite de girasol

- 3 huevos L

- 12 gr de levadura química

- 1 cucharadita de canela en polvo

- Una pizca de sal

Elaboración:


Añadiendo la harina tamizada a la masa de muffins de manzana


Pelamos y descorazonamos las manzanas. 2 de ellas las trituramos junto con el zumo del limón (excepto un poco) y las 2 restantes las cortamos en dados ni muy pequeños ni muy grandes y las regamos con el zumo de limón restante para que no se oxiden. Reservamos.


Batimos los huevos con unas varillas y agregamos el azúcar. Después el aceite y mezclamos.


Tamizamos las harinas (los restos de cereal de la integral que quedan al final en el tamiz o el colador podéis echarlos o no), la levadura, la canela y la sal.Añadiendo el puré de manzana a los muffins


Añadimos la mitad de los ingredientes secos tamizados, mezclamos con una espátula y vertemos la mitad del puré de manzana. Una vez integrado, incorporamos la harina restante y las manzanas troceadas y mezclamos. Por último agregamos lo que queda de puré de manzana.


Colocamos las cápsulas en la bandeja para muffins y las llenamos hasta el borde de los huecos de ésta, los horneamos a 190ºC durante 22-25 minutos y ¡listo!



Pequeños consejos:Añadiendo la manzana troceada a la masa de muffins


Lo que también podéis hacer con las manzanas, es pelarlas y trocearlas justo en el momento que vayamos a usarlas, así evitaremos que se oxiden. Si no, no os olvidéis de añadirles un poco de limón. Los trozos que cortéis, si son muy pequeños se desharán y desaparecerán, y si son demasiado grandes no terminarán de hacerse para cuando haya acabado la cocción de los muffins, así que lo que necesitaremos será un término medio. Y por cierto, si la manzana la añadimos junto con la última tanda de harina es para que se reparta uniformemente por los muffins y no se quede toda arriba.


Muffins integrales de manzana y canela antes de hornearEn cuanto a los restos que quedan en el tamiz, debéis tener en cuenta que si los echáis podrían darles una textura algo harinosa a los muffins; si eso no os importa adelante.


Si veis que la masa es excesivamente densa, cosa que puede depender un poco de las manzanas, le podéis añadir alguna cucharada de leche hasta que coja la densidad adecuada. Hay que tener en cuenta que la masa no debe ser ni muy densa ni muy líquida; digamos que le tiene que costar un poco fluir si inclinamos el molde.



Al gusto:Muffins integrales de manzana y canela recién horneados


¿Que no os gusta mucho lo integral? Pues nada, utilizáis todo harina refinada y listo.


¿Que no os gusta la canela? Tampoco pasa nada, podéis prescindir de ella o usar algo menos.


También podríais rellenar estos muffins con mermelada o compota de manzana si os apetece.



Catástrofe de hoy:


Aunque sé que cuando se hacen cosas integrales es recomendable usar también algo de harina refinada, pues nada, me ha entrado la vena sana y no me ha dado la gana, ¿el resultado? pues efectivamente una textura algo harinosa, igual que me pasó con los tallarines integrales; ojo, que a mí no me importa demasiado, como los mojo en leche... Eso sí, jugosos jugosos, y un sabor...



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Rollitos de pavo con queso y dátiles gratinados


¡Aluciné con lo poco que tardé en preparar estos magníficos rollitos de pavo gratinados! Estoy tardando más en escribir el post, no digo más. Lo mejor de todo es que el resultado final el inversamente proporcional al esfuerzo, y os aseguro que éste es prácticamente nulo.


Rollitos de pavo con queso y dátiles al horno


Como bien sabéis me encanta añadir un toque dulce a los platos (pollo con higos y miel, albóndigas de alubias con dátiles y sésamo...), y como últimamente compro toneladas y toneladas de dátiles, pensé en camuflarlos a modo de sorpresilla y ¡fue todo un acierto! Los rollitos estarían deliciosos igualmente sin dátiles, pero con ellos... sin palabras.


Por otro lado, compré pavo porque es bajo en grasa y esas cosas, vamos, por eso de hacer un plato más sano, pero al final, entre el queso que llevan dentro los rollitos y la cantidad de mozzarella para gratinar... se ha ido un poco al traste la idea, aunque lo cierto es que me da igual, antes de dejar de comer prefiero machacarme un poco más corriendo o entrenando; no sé si hago muy bien, pero os aseguro que soy muuucho más feliz.



Ingredientes (para 2-3 personas):


- 6 filetes finos de pavo (carne)Ingredientes para hacer rollitos de pavo con dátiles y queso gratinados

- 6 lonchas de pavo (embutido)

- 6 lonchas de queso para fundir

- 12 dátiles

- 250 gr de tomate frito casero

- 200 gr de mozzarella

- Pimienta negra

- Aceite de oliva virgen

- Sal

Elaboración:


Rollitos de pavo con queso y dátiles antes de enrollar


Salpimentamos los filetes de pavo, colocamos una loncha de pavo sobre cada uno y luego una de queso. Abrimos los dátiles por la mitad, los deshuesamos y ponemos 2 en cada rollito, uno al lado del otro. Los enrollamos con cuidado de que no se escapen y los cerramos con palillos.


Colocamos los rollitos en una fuente apta para el horno que habremos pintado con aceite, donde no sobre demasiado sitio, y los regamos con el tomate frito. Luego esparcimos el queso por encima y los horneamos durante 30 minutos a 180ºC. Después ponemos el grill hasta que se dore el queso y ¡listo!



Filetes de pavo con queso y dátiles enrollados


Pequeños consejos:


Si las lonchas de pavo o de queso sobresalen demasiado, lo mejor es que las recortéis y pongáis lo que sobra en medio.


Por otro lado, como los dátiles abultan bastante, aplastadlos un poco antes de ponerlos en los rollitos.


Si he puesto que lo mejor es que no sobre mucho sitio en la fuente, es para que el tomate no se desparrame y bañe bien los rollitos. De lo contrario los rollitos quedarán algo secos.



Rollitos de pavo con tomate y queso antes de hornear





Al gusto:


El tomate frito que sea casero o tipo casero, por favor, si no le dará un toque demasiado industrial. En su defecto, lo mejor es que uséis tomate natural y le añadáis un poco de cebolla, ajo picado un poco de azúcar y otro poco de sal.


También podéis elaborarlos de pollo y en cuanto a los dátiles, si no os van mucho, podéis sustituirlos por higos secos, ciruelas pasas y muy a las malas, un puñadito de uvas pasas, pero ¡no prescindáis de las frutas! pues es lo que le dan el toque especial al plato.Rollitos de pavo con dátiles y queso recién horneados



Catástrofe de hoy:


Como no sabía muy bien cuánto tiempo necesitaban los rollitos para hacerse los tuve demasiado tiempo y el tomate se redujo bastante, aunque por suerte no lo suficiente para que se me secara el plato. Lo bueno fue que el sabor del tomate se concentró aún más y era más intenso.



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