Santoña (parte I)


'No hay en el norte tierra más linda que Santoña, ni una imagen que brille con tanto esplendor. Porque Santoña con sus hazañas marineras, Juan de la Cosa el Nuevo Mundo fue con Colón quien descubrió. Ya se oye el baile...'


Himno de Santoña         


Panorámica de Santoña y sus marismas desde el Buciero

Voy a hablaros un poco de esta villa marinera antes de sumergirnos en su gastronomía, para que no andéis a ciegas. A muchos os sonarán sus famosas anchoas, pero seguro que poco más.


No os podéis hacer idea de cuánto he tenido que cribar; una se emociona escribiendo acerca de su tierra y pasa lo que pasa.



Un poco de turismo y de historia:


El fuerte de San MartínA los pies del monte Buciero y bañada por las aguas del Cantábrico se encuentra una de las más antiguas villas marineras de la cornisa cantábrica: Santoña.


Numerosos fuertes y baterías militares custodian desde hace siglos la entrada a la bahía del mismo nombre, y uno de los puertos pesqueros más importantes del norte da abrigo a numerosos barcos que salen cada día a faenar. Si bien entra pescado durante todo el año, es en primavera cuando la venta bulle de actividad con la captura del boquerón; y le siguen los meses de verano, época en que a los boniteros les es difícil encontrar días de asueto.


Captura del bocarteEs alrededor de esta actividad que se ha desarrollado una de las industrias conserveras con mayor fama del país. La mayoría conoceréis las famosas anchoas que Don Revilla reparte doquiera que va, pero a lo mejor, no tanto las conservas de bonito, de atún, de mejillones en escabeche... Son de una calidad suprema, por redicho que suene.


Pero su encanto va mucho más allá. La Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, es un auténtico paraíso para amantes de la ornitología o de la naturaleza sin más, pues miles de aves acuáticas anidan cada año en estos humedales, y La Marismas de Santoñapara los amantes del senderismo, a 367 m del nivel del mar se alza la cima del monte Buciero (vale, no es el Everest), donde diversas rutas comunican los lugares más emblemáticos: el Faro del Pescador, la atalaya, el Fuerte del Mazo, el de San Carlos... y el Faro del Caballo. A unos 4 km de centro urbano, en pleno monte Buciero, se encuentra este faro abandonado, cuyo único acceso es una escalinata más de 700 peldaños; hasta el agua unos 760. Los he contado en más de una ocasión pero jamás he obtenido la misma cifra dos veces.


Para el final me dejo lo que más suele gustar: sus dos playas. La La playa de Berria desiertade San Martín, en pleno pueblo, donde las mansas aguas de la bahía permiten nadar tranquilamente, y la playa de Berria. A 1 km escaso del centro, se encuentra esta playa de 2 km de largo. La arena es limpia y fina, y sus olas salvajes, perfectas para hacer surf, pero hay que ser prudentes, pues como dice mi abuela, 'la mar es traicionera' y tratándose de mar abierto más aún.


Si os acercáis de noche a pasear por el Pasaje, que es como llaman al paseo marítimo, los norayes iluminados, las luces de las cañas de los pescadores que se apostan ahí cada anochecer y el suave murmullo del mar os guiarán a lo largo del camino.


Al final del post encontraréis una galería de imágenes con lo más emblemático de esta villa pesquera.

El buen comer:


BonitosYa, ya, empezamos con lo que de verdad os interesa.

Antes de nada, debéis saber que no voy a hablaros de grandes restaurantes con mantelería de tela y cubertería fina, sino de los típicos bares de pueblo, con un toque rústico, si no viejo y sus manteles de papel, si es que tienen mesa, claro. Y es que en general, están pensados más para ir de ronda con los amigos que para sentarse y cenar tranquilamente, y a mí, personalmente, es lo que más me gusta. Además, el buen comer y la diversidad está garantizados, las cañas son generosas y no vuelves con la cartera vacía a menos que hayas salido con cuatro duros, perdón, euros.



El bar Zatón


Es uno de los más antiguos de Santoña, y como ya os he contado en alguna ocasión, las patatas bravas han sido siempre la marca de la casa: con tomate frito casero, como debe ser. No hará mucho que ha cambiado de dueños y si antes ya era difícil encontrar mesa, ahora es casi imposible hacerse un hueco en la barra siquiera. De estar prácticamente vacía, ha pasado a albergar gran variedad de pintxos, pero lo más destacable es el enorme queso con el que te topas al entrar: un Grana Padano de unos ¿35 kg? Algo así pesaba,creo recordar. Y lo mejor es que cuando se acaba (obviamente no está de adorno), meten dentro pasta recién cocida para que absorba todo su sabor y la sirven de tapa, un auténtico manjar. Pero ojo, que si el hambre aprieta en demasía, siempre se puede pedir un 'montón', que como su propio nombre indica, es un montón de patatas con huevo, morcilla, chorizo, pollo... y me estoy acordando de unas albóndigas de verdel en salsa verde... Es difícil quedarse con hambre, os lo aseguro.


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El  bar Don Vino


Es otra de las visitas obligadas cada vez que vengo a Santoña. ¿Por qué? No tendréis más que ver las fotos para entenderlo: una larguísima barra repleta de pintxos. Pintxos de pulpo a la gallega, bacalao ajoarriero, de queso de cabra, de calabacín, de gulas... Tantos que me es imposible enumerarlos todos, o sí, pero mejor que los veáis por vosotros mismos cuando vayáis. Y como el propio nombre del bar os habrá hecho pensar, la oferta de vinos no es mi más ni menos que varias estanterías llenas de arriba a abajo de botellas, detrás de la barra. Vamos, tenéis donde elegir. La única pega que tiene es que es un bar algo estrecho para algunos, y para otros, que no tiene mesas, pero hay que tener en cuenta que no está pensado más que para entrar, pedirte un vino o un zurito y un par de pintxos y seguir con la ronda; o volver y comerte otro par, que no sería nada raro.


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El bar Don Jamón


RabasNo hace falta entrar siquiera, para ver decenas de jamones colgando de la pared, pero no es lo que más nos interesa ahora, de lo que quiero hablaros es de sus rabas, de las mejores del pueblo, si no las mejores, os lo aseguro. Lo más habitual es encontrarse una "mini-raba", escondida en una enorme bola de masa, vamos, que comes más harina que calamar; pero en este lugar, lo que hacen es rebozarlo de la manera tradicional, harina, huevo y a freír, de modo que lo que te llevas a la boca es calamar de verdad, como debería ser en todo pueblo pesquero que se precie.


 

El bar Teide


De aquí, lo más típico han sido siempre y siguen siéndolo los huevos yeyés, o huevos croquetones; es decir, los típicos huevos cocidos cubiertos de bechamel y empanados como croquetas. Pero no es lo único, porque en la barra también encontrarás jibiones rebozados, mejillones tigre, a la vinagreta, empanadas de bonito... casi siempre recién hechos. Y si no los encuentras no te preocupes, que no tardarán en salir de la cocina.


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El  mesón Pachi


Tosta de ventresca de bonito con cebolla caramelizadaEs otro de los sin mesa, pero con unas tostas para chuparse los dedos: de foie, de ventresca, de ibérico... y lo mejor es que te las preparan al momento y con esmero. Y si lo que quieres es picar un poco para acompañar el vino, siempre te puedes pedir una gilda, lo que viene siendo una banderilla de aceituna, anchoa, queso y guindilla, y si no te gusta el picante, pues con pepinillo, que lo tienen todo pensado.


 

¡Y TODOS TIENEN ANCHOAS DE SANTOÑA! ¿Cómo no?

 

El Drum


Si lo que queréis es tomaros una buena copa, éste es vuestro sitio. Se trata de un local tranquilo, con una decoración impecable y unos camareros que saben lo que hacen. Los gintonics que preparan son impresionantes y no es para menos, teniendo más de cien marcas distintas de ginebra. El abanico de posibilidades que tienes a la hora de elegir ron, whisky, etc. tampoco es nada despreciable, y para los amantes de la cerveza, tienen una vitrina entera a escoger con cervezas de todo el mundo y de todos los tipos, que además te sirven con su copa correspondiente. De hecho, una de las que más me ha sorprendido ha sido una sin alcohol, de cuyo nombre no me acuerdo, pero que nada tiene que ver con la típica Buckler 00.


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Y por el momento lo dejo aquí. Me he dejado muchos bares en el tintero, o más bien en el teclado, pero para ir abriendo boca creo que es más que suficiente, que más vale poco y bien, que mucho y mal. Os dejo con un...


 

...CONTINUARÁ


Descubriendo Santoña...[gallery link="file" ids="2682,2743,2694,2693,2695,2691,2690,2692,2696,2684,2702,2687,2679,2704,2706"]

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