Mejillones al vapor


¡¡¡Hierro!!! Y no hablo de la peli, no. Para todos aquellos que penséis que la única forma de tomar hierro es a base de lentejas y espinacas, estáis muy equivocados. Tienen, pero no se absorbe fácilmente y el de los mejillones y demás moluscos sí. Ya sé que menciono el tema del hierro muy a menudo, pero es lo que tiene estar anémica; en cualquier caso, conviene saberlo ¿no?


Plato de mejillones al vapor


Y aunque hace ya tiempo que le prometí a un amigo que probó estos mejillones al vapor que subiría la receta, más vale tarde que nunca, dicen. Es facilísimo hacerlos, pero limpiarlos puede llevar algo de tiempo. Eso sí, como luego te encuentres con unos pedazo mejillones, carnosos carnosos, de esos que abarcan la concha entera... es como tocar el cielo.


Por cierto, para los inexpertos a la hora de limpiarlos, sabed que en cuanto lo monte, subiré un post con el vídeo de cómo hacerlo; dadme unos días.



Ingredientes:


- 1 kg de mejillonesIngredientes para preparar mejillones al vapor

- 3 dientes de ajo

- 1 pimienta cayena

- 1 hoja de laurel

- 100 ml de vino blanco

- Perejil

- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen

Elaboración:


Mejillones limpios


Limpiamos los mejillones.


Calentemos el aceite en una cazuela amplia. Le quitamos las semillas a la cayena, picamos el ajo y los añadimos. Cuando el ajo está transparente agregamos la hoja de laurel y los mejillones. Los regamos con el vino, espolvoreamos con abundante perejil y tapamos la cazuela.


Pasados unos minutos se habrán abierto, los apartamos inmediatamente del fuego y ¡listo!



Pequeños consejos:


No es necesario limpiar los mejillones excesivamente, ya que no los vamos a utilizar para decorar un arroz o algo así; con quitar las barbas y la especie de 'musgo' que tienen en la concha es más que suficiente.


En cuanto se hayan abierto los mejillones los apartáis sin más demora, pues si no no estarán tan tiernos y carnosos y se quedarán los pobres como diciendo: "kill me, please!"


¡Y servidlos enseguida! que se enfrían rápido; lo mejor es que los llevéis tapados a la mesa y luego la retiréis in situ. No hagáis caso a mi foto y servidlos en la cazuela misma.



Al gusto:


Si no os va mucho el picante u os sienta mal, podéis eliminar la guindilla perfectamente. De hecho, lo de quitarle las semillas es porque suele romperse la cayena y se acaban dispersando entre y dentro de los mejillones, y como pilléis alguna...


Y bueno, si lo que tenéis son unos magníficos mejillones de roca como los que cogemos nosotros de vez en cuando en Santoña, no hace falta que hagáis nada de esto, pues con su sabor natural es más que suficiente: los echáis en la cazuela con una chorretada de vino y listo.



Catástrofe de hoy:


Como Victor llega muy tarde por la noche y yo no aguanto tanto sin cenar, me he hecho mi mitad bastante antes y luego he preparado los suyos en la misma cazuela con el caldo de la tanda anterior. No es ninguna catástrofe, pero a lo mejor os da alguna idea.



Fotos para abrir boca:[gallery link="file" ids="4034,4037,4036"]


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