Pintxos de morcilla con piquillos


Os conté hace unas semanas, cuando publiqué la receta de pintxos de calabacín con jamón ibérico, que había hecho una cena de pintxos, ¿os acordáis? Pues aquí está la receta del pintxo de morcilla de Burgos con pimientos del piquillo de Lodosa que preparé. Sí, aún me quedan pimientos, y muchos.


Pintxos de morcilla con pimientos del piquillo


Es sencillísimo de hacer, pero los pimientos hay que confitarlos con mucho mimo. En este caso, como en el de la cebolla caramelizada o la salsa de piquillos, si los tenemos el tiempo suficiente al fuego no es necesario añadirles azúcar, y así lo haremos.


La morcilla, la he usado de Burgos, pues es de las mejores que existen, creo que pocos lo pueden dudar, pero si preferís otra o no tenéis ésta muy a mano podéis sustituirla. Yo había pensado usar la morcilla de piñones que me traje de Zaragoza hace tiempo, pero como a cierto sujeto no le gusta... Y es que para mí, si la de Burgos es de las mejores que existen, ésta de piñones es con mucho la mejor; pero como siempre digo, es cuestión de gustos.


Vamos allá con ésta receta con la que quedaréis siempre estupendamente y sin riesgo de pifiarla.



Ingredientes (para unos 12 pintxos):


Ingredientes para hacer pintxos de morcilla con piquillos- 1 morcilla de Burgos

- 3 dientes de ajo

- 400 gr de pimientos del piquillo enteros

- Aceite de oliva virgen

- 1 barra de pan

Elaboración:


Confitando los pimientos de piquillo para los pintxos de morcilla


Cubrimos el fondo de una cazuelita con aceite, ponemos a calentar y echamos los dientes de ajo picados. Cuando estén transparentes, antes de que empiecen a dorarse, añadimos los pimientos del piquillo con su jugo, tapamos la cazuela, y dejamos que se hagan a fuego lento durante 20-30 minutos. Removemos de vez en cuando para que no se peguen pero con suavidad, para que no se rompan.


Cuando los pimientos estén casi listos, quitamos la piel a la morcilla y la desmenuzamos sobre una sartén con un poco de aceite. La cocinamos a fuego medio-alto durante unos 5 minutos o hasta que esté hecha. Reservamos.


Cortamos la barra de pan al bies para tener una rebanadas más grandes, y las tostamos por ambos lados.


Entonces, con todos los ingredientes calentitos montamos los pintxos de morcilla con piquillos: colocamos dos pimientos del piquillo sobre cada rebanada, cada uno mirando hacia un lado para que queden más o menos simétricos, después ponemos una cucharada generosa de morcilla encima y ¡listo!



Pequeños consejos:


Los pimientos del piquillo se pegan con facilidad una vez han perdido el jugo, de modo que no escatiméis con el aceite y tened el fuego muy bajo. Como también se rompen con la mirada, removed con mucho cuidado, pero si se acaban rompiendo no pasa nada, podéis usarlos igualmente.


Tampoco hay que pasarse haciendo la morcilla, pues no queremos que se nos seque.



Al gusto:


Yo he utilizado morcilla de Burgos, que es de las mejores que hay, pero podéis usar la que más os guste. En verdad, si por mí hubiera sido, habría empleado una buena morcilla de piñones aragonesa, pero a Victor no le va demasiado.


Por otro lado, si no os gusta mucho el ajo, podéis cortarlo en láminas e incluso usarlo entero, un poco aplastado, y luego retirarlo. También podéis usar las láminas para decorar los pintxos, colocándolas al final sobre la morcilla.



Catástrofe de hoy:


Se acabó el pan, de modo que tuve que hacer menos pintxos; eso sí, puse las cazuelas de morcilla y piquillos en la mesa y no sobró nada.



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